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LA VENTA DE DISCOS EN ESPAÑA CAYÓ MÁS DE LA MITAD EN SEIS AÑOS

EFE, domingo, 7 de octubre 2007.

En seis años, entre 2001 y 2006, la venta de discos en España ha caído más de la mitad, y mantiene un ritmo de descenso imparable que dibuja un negro panorama y un futuro más que incierto para las discográficas que continúan abiertas, a pesar de las dificultades.

Un tercio de las compañías que operaban en nuestro país a comienzos del nuevo siglo se han visto obligadas a cerrar o a fusionarse con otras más potentes, y las cerca de doscientas que todavía hoy hacen frente a la crisis han reducido sus plantillas a la mitad.

"Sí, el panorama es negro", reconoció a Efe Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, asociación que aglutina a los productores discográficos españoles y que representa al 93% de la industria musical.

El sector, tanto el discográfico como el de conciertos, da trabajo a 60.700 personas, según la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), y supone el 0,10% del Producto Interior Bruto (PIB) español.

En 2001, recuerdan en Promusicae, se vendieron en España 78,9 millones de CD, que en 2006 apenas llegaron a 40, lo que supuso una facturación que cayó hasta casi los 345 millones de euros. Y la previsión para 2007 es un nuevo descenso en torno al 15%.

Santiago Ureta, presidente de la Asociación de Música en Internet (AMI), lo tiene claro: "el CD y el DVD tienen los días contados. En dos o tres años el CD tendrá una presencia apenas testimonial".

Guisasola confía en que esto no ocurra, porque cree posible la convivencia entre el soporte tradicional, el CD, y el mundo digital, por el que han acabado de apostar "de forma decidida" las discográficas, aunque con unos resultados en los tres últimos años que no son los esperados.

Según la SGAE el incremento de la venta de música digital -un 5% el año pasado- "no compensa las fuertes caídas de las ventas de soportes". Esas ventas se repartieron mayoritariamente entre "ringtones" telefónicos (32%) y "singles" descargados a través del móvil (31%).

"El año pasado en España -destaca Guisasola- se descargaron de la Red de forma ilegal 850 millones de canciones, frente a los tres millones legales. El disco -insiste- ha dejado de ser un negocio rentable". En 2004 las descargas ilegales, según Promusicae, sumaron más de 350 millones.

REINVENTAR EL NEGOCIO
Ante tal panorama nadie en el sector duda sobre la necesidad de reinventar el modelo de negocio, con Internet como principal protagonista, ya que la grabación, promoción y distribución pueden hacerse hoy desde cualquier equipo informático, por muy modesto que sea.

Eso hacen ya más de doscientos mil músicos independientes españoles -"incluso podrían ser más", afirma el presidente de AMI, Santiago Ureta-, que distribuyen y promocionan su música en la Red a través de sistemas de descarga gratuita, bien en su propia "website" bien en "sites" que publican las canciones bajo licencias "copyleft". Un sistema que ya utilizan más de cuatro millones de artistas en todo el mundo, asegura Ureta.

Son músicos que generalmente no están asociados a ninguna sociedad de gestión de derechos de autor y que desean tener el control de su trabajo. Antes, advierten en AMI, han estado en las discográficas mostrando sus maquetas, sin mucho o ningún éxito. Ahora siempre habrá alguien que la escuche.

"El fenómeno evoluciona de manera impresionante, porque cuanta más música hay disponible en la Red más usuarios tiene. Al mes hay más de tres millones de visitas y de descargas bajo este sistema", dice el presidente de AMI, que prepara para el próximo año el primer concierto en España de músicos "copyleft".

El modelo de consumo "está cambiando radicalmente", dice Ureta, que ve próximo el momento en el que el único medio que garantizará a un artista la rentabilidad de su música serán los conciertos. "Alejandro Sanz, por ejemplo, gana más en sus actuaciones en directo que con la venta de sus discos", afirma.

Esta misma semana Radiohead colgaba su último disco en Internet a un precio a libre elección por el comprador.

PIRATERÍA EN LA RED

La Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) ha advertido de que la combinación entre nuevas tecnologías y medidas policiales para combatir la piratería física -el "top manta"- "están conduciendo a España hacia la piratería musical en Internet".

Santiago Ureta opina que la tan denostada "piratería" no perjudica al artista copyleft, "al contrario, le beneficia". Hay que tener en cuenta que son artistas rechazados "por el sistema copyright" y que su fuente de ingresos fundamental es la venta de entradas en los conciertos. Cuanto más se escuche su música, más gente acudirá a sus conciertos.

El presidente de Promusicae ha denunciado en numerosas ocasiones a lo largo de estos años el "sarampión" que "predica la gratuidad de la música y la legitimación de su robo sistemático".

"No hay una conciencia social en contra de la piratería ni un marco jurídico adecuado para combatirla", insiste el presidente de Promusicae, para quien el actual "Gobierno ha cedido ante una situación cada vez más grave. Hay miedo a enfrentarse al problema. Al inicio de la legislatura dijeron ser sensibles, pero no se ha hecho nada".

De concienciación habla también Manuel de Benito Ariza, jefe de la Oficina de Defensa de la Propiedad Intelectual de SGAE. "El peligro está ahora en Internet. Los jóvenes están convencidos de que la música y el cine deben de ser gratis, y tenemos que decirles que tan fraudulento es engañar a Hacienda como bajarse música ilegalmente", añade.

PANORAMA DESALENTADOR

El panorama es pues "desalentador", en opinión de Promusicae, más si se tiene en cuenta que la música está cada vez más presente en nuestras vidas.

Según la última macroencuesta sobre hábitos de consumo cultural de la Fundación Autor de la SGAE, el 48,8% de los españoles escuchan música a diario, a través de MP3, reproductores de CD, radio u otros aparatos, y el 83% lo hace con frecuencia.

El 61,1% de los internautas españoles, informó recientemente SGAE, citando a la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, descargan música de Internet -el porcentaje crece año tras año a ritmo acelerado- pero sólo en el 3% de los casos esa descarga es legal.

"La música está cada vez más presente en nuestras vidas, pero no hemos podido todavía dar el paso para lograr que se traduzca en una adecuada retribución para todos los que hacen posible su existencia y disfrute", ha destacado Antonio Guisasola.

A las discográficas, insiste Santiago Ureta, "se les pasó el arroz, siguen estando desconcertadas" y no acaban de encontrar la salida a una situación cambiante año tras año. "El futuro -asegura- está en los móviles".

"Si continúan así las cosas a las discográficas les resultará imposible mantener su cartera de artistas, y no digamos ya buscar nuevos valores. El panorama es negro", concluye Antonio Guisasola.

EFE

     
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